


No se conocen con certeza los orígenes del árbol de cacao (Theobroma cacao). Algunas teorías proponen que su diseminación empezó en las tierras tropicales de América del Sur, de la cuenca del río Orinoco o el río Amazonas, extendiéndose poco a poco hasta llegar al sureste de México. Otras plantean que ocurrió lo opuesto: se extendió desde el sureste de México hasta la cuenca del río Amazonas. Lo que se tiene por hecho es que las primeras evidencias de su uso humano se encuentran en territorio mexicano, que hace mucho tiempo fue ocupado por culturas prehispánicas.
En 2008 el Instituto Nacional de Antropología e Historia de México publicó estudios de las Universidades de Columbia, Arizona, Yale,Wisconsin y Kennesaw, en los que los análisis aplicados a una vasija encontrada en las excavaciones de Cerro Manatí, ubicado dentro del ejido del Macayal, en el municipio de Hidalgotitlán, Veracruz, concluyen que el consumo de cacao puede haberse dado 800 años antes de lo que se creía, en el período formativo (1,900-900 a. C.). La vasija está datada mediante carbono 14 en 1,750 a. C. y contiene restos deteobromina, componente marcador de la presencia de cacao en las vasijas2 es de alrededor del 1100 a. C. en el sitio arqueológico de Puerto Escondido (noreste de la actual Honduras), más recientes estudios (octubre de 2007) emprendidos por el equipo de arqueólogos dirigidos por John Henderson (Universidad Cornell) y Rosemary Joyce (Universidad de California, Berkeley) no solo ratifican que ya en el 1,000 a. C. se consumía el chocolate en la región sino que muy probablemente en ésta el consumo se inició hacia ca. el 1,500 a. C. Se encontró en muestras de cerámica de Belize de entre el 600 al 400 a. C. Según Michael Coe, la bebida fue popularizada en Mesoamérica por los olmecas, pero la evidencia indica una popularidad más temprana.
En los primeros tiempos el consumo parece haber sido en forma de una especie de «cerveza»; es decir, una bebida basada en la fermentación más que de los granos del cacao de la pulpa del mismo. Tal «cerveza de chocolate», cuyos restos se hallan en las vasijas cerámicas de Puerto Escondido, tendría una importante función ritual y muy probablemente se utilizaba en las celebraciones de matrimonios. Bastante posteriormente, los olmecas, mayas y mexicas (entre otras civilizaciones mesoamericanas) comenzaron a consumir el chocolate derivado de la pasta de los granos aliñada o aderezada con chile. En forma semi líquida y líquida, el chocolate solía ser bebida preferida de las realezas, que lo consumían en vasos especiales (jícaras). Igualmente era considerado (con razón) un alimento tonificante o energizante, que se podía consumir mezclado en una masa de harina de maíz mezclada con chiles y miel.
De acuerdo a la mitología maya, Kukulkán le dio el cacao a los mayas después de la creación de la humanidad, hecha de maíz (Ixim) por la diosa Xmucané (Bogin 1997, Coe 1996, Montejo 1999, Tedlock 1985). Los mayas celebraban un festival anual en abril, para honrar al dios del cacao, Ek Chuah, un evento que incluía sacrificios de perros y otros animales con marcas pintadas de chocolate, ofrendas de cacao, plumas, incienso e intercambio de regalos.


Ingredientes / utensilios:
Cobertura de chocolate (bitter, de leche o blanca)
Molde especial para chocolatería
Relleno para los bombones (eso queda a gusto de la persona que los elabora, existe una variedad muy amplia de rellenos, desde los más simples a los más sofisticados)
Pincel
Papel grasa o manteca
Preparación:
Derretir la cobertura elegida de acuerdo a las indicaciones dadas en ¿Qué es temperar la cobertura?, templarla bien, es decir, que una vez derretida, se retira del baño maría y se bate por unos minutos para que adquiera brillo y baje la temperatura de la cobertura.
Luego proceder a preparar el casco de los bombones, es decir colocar un poco de cobertura en los moldes, se puede hacer con pincel o directamente, teniendo mucho cuidado que cubra totalmente la base del molde, esperar unos minutos (aproximadamente 2 minutos) voltear el molde para que caiga el exceso de cobertura, hacerlo sobre el papel grasa o manteca.
Llevar el molde a refrigerar por unos minutos, luego retirarlo y proceder a colocar el relleno elegido y cubrirlo con cobertura, nuevamente refrigerar por aproximadamente 3 minutos, retirar y desmoldar.
Tips:
Luego de la creación de esos primeros bombones y de la invención de las trufas de chocolate, de manos del Duque de Plessis-Praslin, artesanos belgas, suizos, italianos y franceses perfeccionaron la elaboración de este dulce a través de técnicas manuales.
Así surgieron negocios familiares, en los cuales se guardaba celosamente el secreto para la fabricación de las coberturas y de los exquisitos rellenos. Pese a que la industrialización inundó este campo, buscando disminuir los costos y llevar estos productos a un público masivo, aún persisten propuestas artesanales en muchos países, en los que la calidad y la creatividad marcan la diferencia, haciendo que realmente valga la pena pagar un poco más para poder disfrutar de estos exquisitos dulces.
Desde que la conocida marca británica de chocolates Cadbury lanzó al mercado la primera caja de bombones, en 1868, este delicioso manjar se convirtió en uno de los consentidos de todos los paladares y en el obsequio por excelencia. Y es que un bombón puede revelar un sentimiento, pero también puede ser utilizado para decir "lo siento", si no que lo diga el ratón Mickey, que nunca olvidaba llevar una caja de bombones -en forma de corazón- cuando pretendía que Minnie lo perdonara por alguna de sus imprudencias.
"La vida es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar", es la frase más emblemática de la película Forrest Gump, que resulta bastante cierta porque una de las cosas que más gusta de estos dulces es el factor sorpresa. Aunque la apariencia externa es importante, la creatividad a la hora de elaborar el relleno resulta fundamental. Frutos secos, semillas, licores, cítricos y especias son algunos de los ingredientes más comunes empleados para dar vida a un bombón, golosina deliciosa, pero excesivamente energética, que puede llegar a contener entre 550 y 600 calorías por cada cien gramos, sin mencionar la cantidad de grasa y de hidratos de carbono.